Archivo

La Calera, el reino de la improvisación, por Guillermo Lehmann

El nuevo régimen de cobro de la tarifa de agua en La Calera puede ser tomado como modelo para definir el mejor sistema de improvisación. En principio las autoridades de la Empresa Municipal de Infraestructura y Servicios (Emis), pretendieron implementar un intrincado esquema de cobro en base a la dimensión del terreno y superficie edificada de cada vivienda. De esa manera se registraron casos en donde los usuarios llegaron a recibir boletas con más de un 300 por ciento de aumento. Desde entonces las protestas no dejaron de hacerse notar. A partir de ello las autoridades resolvieron dar media marcha atrás. Ahora cada usuario deberá concurrir a la sede de la Emis y pactar, individualmente, un monto fijo de pago por el servicio hasta que se le coloque el medidor. Las opciones para los domicilios van de un mínimo de 30 pesos y hasta un máximo de 90 pesos por mes. En el caso de los grandes consumidores y empresas los monos van de 60 a 180 pesos por mes. Sí, leyeron bien, cada uno acordará con la empresa cuánto está dispuesto a pagar. Luego, cuando le instalen el medidor y se prorratee una media de consumo se le podrá facturar el excedente en caso de comprobarse que pagó de menos. De más de 10 mil conexiones, menos del 20 por ciento cuenta con medidor, y de ese porcentaje muchos están fuera de servicio y deben renovarse. Desde la empresa su director técnico informó que el promedio de consumo por cuenta es de 30 mil litros de agua al mes, cuando en todo el corredor de las Sierras Chicas es de 13 a 15 mil litros. El municipio argumenta que era necesario actualizar esa tarifa para sostener y mejorar el servicio, y todos concuerdan con ese criterio. Lo que no resulta serio es que se aplique a las apuradas y que trate de corregirse como si el objeto fuera demostrar que La Calera es el reino de la improvisación.

2 comentarios

Dejar un comentario