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Más voces, menos periodistas, por Gustavo Chavarini

Dia periodista

Nunca como antes en nuestro país debemos pensar este día de periodista en relación al contexto histórico que vivimos. José Natanson[1] señala una doble crisis existencial del periodismo argentino. Un aspecto es el tecnológico y se manifiesta como expresión local de un fenómeno global. Dicho a la ligera, hoy cualquiera puede ser periodista. Aunque una afirmación así sea una tontería, y así lo sostiene Natanson, la proliferación de las redes sociales, la competencia de internet con los formatos cerrados y los avances en general de las tecnologías en comunicación han puesto en jaque el modo de producción tradicional de noticias. Pero como en tantas profesiones, los periodistas manejan técnicas y saberes que el resto de los ciudadanos no conoce, y que les permite contextualizar la información con un nivel argumentativo que favorece el entendimiento, más allá de los comentarios anónimos que los propios lectores hacen, por ejemplo, en los portales de los medios o a través de mensajes de texto. El otro problema que señala Natanson es ideológico y, me parece, el más importante para reflexionar en el día el periodista. A partir del conflicto del kirchnerismo con el Grupo Clarín y la sanción de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual, el gobierno ha interpelado a los medios de comunicación de la misma forma que lo hace con la sociedad en otros temas, en donde la elección se da más claramente en blanco o negro. Esto es positivo para destapar los intereses que se esconden detrás de diarios, canales y radios que se consideraban sagrados. Pero si quiero ser un periodista independiente o manejar un medio que se precie de tal, no puedo acompañar un modelo ciegamente, ni tampoco atacarlo de manera sistemática con  ánimo desestabilizador. Hasta no hace muchos años atrás en el ámbito del los medios y la política era tan famoso como nefasto un dicho que rezaba: “cuatro tapas de Clarín son suficientes para tirar un gobierno”. Afortunadamente las cientos de portadas del monopolio que hoy tiene que desmembrarse por ley ya no alcanzan. El inconveniente es que su resistido debilitamiento también es acompañado por un batallón de periodistas -que ya no son periodistas- rentados por el gobierno. Otrora abanderados de la independencia y de la investigación hoy maman de la vergonzosa pauta publicitaria que manejan los grupos empresarios afines al poder y los propios medios oficiales. Es fácil reclutar un batallón de aduladores con veintiocho millones de pesos al mes en tanda, como es el caso del grupo Spolsky en Capital Federal, o almacenar panelistas en los medios públicos de Córdoba, en donde la pauta oficial, en el caso de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional, alcanza al 51% del total de la publicidad.  Que quede claro en este día,  que el periodismo militante no existe, lo que se da en nuestro país es un enjuague de agentes de prensa-kirchneristas-militantes-rentados por el gobierno. La necesidad de avanzar con perspectivas alternativas a los medios de comunicación hegemónicos no le da derecho al gobierno a desplegar una descarada estrategia de comunicación de premios y castigos. El pluralismo y la diversidad ideológica no terminan en la actitud de aplaudir o atacar el modelo kirchnerista, sino que es bastante más amplio. Entre otras cosas, estoy a favor de la ley de servicios de comunicación audiovisual, el matrimonio igualitario, la reforma al código civil, la política de derechos humanos y la reestatización de YPf, pero esa postura no me hace kirchnerista. Estoy en contra de las mentiras del Indec, el patoterismo de Moreno, el cierre irracional de las importaciones, la discrecionalidad en el manejo de la pauta oficiales (premiando a medios amigos y discriminando a los que cuestionan), la inflación descontrolada y la política errática en el manejo del dólar. Tampoco eso me hace estar a favor de Clarín. Ser periodista en este 7 de junio es resistirse al encasillamiento, a ubicarse de un lado o de otro del gobierno. Ser periodista hoy es pensar a partir de uno mismo sin la obligación de acompañar una causa. El camino del periodismo independiente es incómodo y dubitativo, hay que salir a refairmarlo todos los días. De momento la ley de medios abrió el panorama para que se escuchen más voces, pero al mismo tiempo, muchos que alguna vez fueron periodistas, decidieron acortar camino para garantizarse un sueldo, por lo menos hasta el final del mandato de Cristina.



[1] José Natanson. Le Monde Diplomtic– Ed. N° 152. Febrero de 2012

5 comentarios

  • Te felicito por lo que escribiste. Estoy de acuerdo contigo en que ser un periodista independiente en estos días es complicado, pero debes tratar de seguir escribiendo y diciendo lo que crees y tus convicciones te dictan ,porque muchos de nosotros NECESITAMOS ….periodistas como vos que traten de expresar cosas ,que algunos de los más conocidos no lo hacen, están del lado del kichnerismo o de Clarín y dejan de ser imparciales …Es menester mostrar una realidad que creo tiene matices …!!! FELIZ DÍA DEL PERIODISTA !!!

  • Felicitaciones! comparto la mirada. Se hace difícil mantener la objetividad entre tantas pasiones y esa entiendo que es, precisamente, la sustancia que permite identificar a quienes son periodistas. No hay duda que sos uno de ellos! Y me alegra por la gente, teniendo en cuenta la alta responsabilidad que tenés de conducir un medio. Felíz día… Periodista!!!

  • Hola Gustavo,¡FELIZ DIA DEL PERIODISTA!Tus conceptos de lo que es el periodimo en Argentina, Muy bueno!Un gran saludo.!

  • Y ni hablar de los que dicen ser periodistas y no pasan de básicos animadores de tv y radio. Estoy convencido de que los vecinos de las sierras chicas encienden su radio por la mañana para saber lo que sucede en su pueblo, y no para escuchar a un improvisador leyendo los titulares de cadena3.com o lavoz.com.ar.

  • Muy buen artículo; pero por favor, un par de puntos y aparte para descansar la vista.
    Sólo una cosa me queda picando: si bien el periodismo militante es una máscara de la mera propaganda, tampoco existe un antónimo no-militante.
    Cada periodista, inevitablemente, organiza la información de manera tal que la realidad representada le resulte favorable a sus intereses y/o ideales. Ésas son las técnicas y saberes que el resto de los ciudadanos no conocen.
    Lo que no existe es la “objetividad”; o si fueramos a dar el supuesto de que existe (ya que tiene nombre, bueno, hagamos de cuenta que existe), la objetividad es sólo un uso particular del lenguaje (un metalenguaje) orientado a borrar las marcas del contexto de enunciación.
    Si la objetividad no existe, y alguien quiere enunciar la premisa de que el periodista “es objetivo”, entonces, los periodistas no existen y hemos festejado un día al vicio.
    Si no lo festejamos al vicio, entonces recordemos que la creación de La Gazeta, ante todo, tenía fines políticos.

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