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Pérdida de identidad, por Guillermo Lehmann

La voracidad inmobiliaria en nuestras Sierras Chicas no respeta vegetación, historia ni identidad. A diario asistimos a destrucciones generalizadas que terminan alterando nuestro hábitat de manera irremediable. En La Calera hace pocos días asistí a una imagen que me desmoronó: el propietario de la vieja casona de la estancia Natal Crespo, que databa por lo menos de 1860, destruyó completamente su fachada, techos e ingreso.

Antigua casona 1860
Antigua casona 1860

Allí podría funcionar un salón de fiestas o restaurant. En ese lugar vivieron grandes personalidades de la historia argentina. En un momento fue propiedad de los descendientes del coronel Manuel Pizarro, mano derecha del general José María Paz, y en una de sus ventanas se conserva una antigua reja que pertenece a la capilla histórica del puesto jesuítico. Hoy todo ese pasado fue arrasado por el espíritu insaciable de particulares que no demuestran interés ni respeto por la identidad y la historia de un lugar. Lo peor es que desde los ámbitos oficiales, y de la sociedad civil parece existir una anomia imperdonable. Este es sólo un ejemplo, pasó y pasa lo mismo en Villa Allende, en Río Ceballos, en Salsipuedes y otras localidades de nuestro entorno.

Imagen actual
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Triste es comprobar que cuando nos damos cuenta ya no queda nada, es tarde.

 

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