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Río Ceballos: Gabriel Angelinetta, de Santa Fé, es el nuevo campeón de metegol

Gabriel AngelinettaLa quinta edición del campeonato argentino de metegol en esta ciudad se consolidó con la participación de 572 inscriptos en diferentes categorías que hasta anoche disputaron pelota a pelota el título que por un año los convierte en los mejores de la especialidad. En un marco de clima familiar los participantes se reunieron en el campo de deportes Jorge Newbery y desempolvaron la pasión por uno de los juegos tradicionales que, junto al karting a rulemanes y bolitas y balero, conforman el calendario de juegos de época que Río Ceballos pretende insertar entre las ofertas turísticas y recreativas de Córdoba. De esa cantidad de inscriptos surgen historias de algunos de los campeones que caracterizan el entusiasmo que despierta este torneo. “Desde el primer torneo venimos participando, cuando Patricio se subía a una silla para poder ver la mesa. El año que viene participará en otra categoría”, adelanta Oscar Francia, de Río Ceballos, padre de Patricio que obtuvo el primer premio en una de las categorías de padre e hijo, que congregó a la mayoría de los participantes. Marisa Rodríguez, del barrio Arturo Capdevila de Córdoba, fue otra de las destacadas protagonistas del campeonato, al obtener el primer premio en la categoría mujeres individuales. “Es la cuarta vez que vengo con mi familia y realmente nos sentimos muy felices de formar parte de esta fiesta. Cuando era chica mi madre tenía un metegol en la casa y espero que mi hijo también herede esta tradición”, cuenta Marisa y confiesa que su secreto se basa en bloquear el rival en la defensa, hacer gancho con el delantero central y disparar con potencia. Tácticas que practica en los entretiempos en un kiosco de la facultad enfermería con algunos amigos que comparten la pasión del metegol. El gran campeón en la categoría profesional de esta edición llegó de San Jorge, Santa Fé. Gabriel Angelinetta, es un empleado agropecuario que todas las semanas juega tres o cuatro horas en los bares de la zona. “A los seis años me regalaron un metegol y nunca lo abandoné, trato de estar en buenas condiciones para jugarlo porque exige concentración y mucha coordinación. El año pasado vine a competir y quedé cuarto; y esta vez se me dio. Más allá de todo, el juego es como una terapia, y con mi familia nos distraemos sanamente”, expresa Angelinetta. Así, con ambiente nostálgico, Río Ceballos procura instalarse en el calendario de las localidades turísticas que ofrecen eventos singulares como estos juegos de época.

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